sábado, 27 de noviembre de 2010

8 reflexiones sobre los superhéroes, la libertad y el destino en Megamente




(las palabras que siguen están llenas de spoilers)

1/ Las películas de animación de Pixar de la última década, de Toy Story para acá, están entre lo más interesante que ha producido el cine norteamericano de gran escala. De alguna manera tomaron todo el cine para abrirlo, pensarlo, discutirlo, desmantelarlo y, también, homenajearlo. Un gato que se come su cola de dragón. Los juguetes y la infancia en Toy Story, los miedos y los monstruos en Monsters Inc., las ciudades y la libertad en Bichos y el fin del mundo y el amor en Wall-E. Con Toy Story 3 parecen haber llegado a meter todo en una película. Como una enciclopedia propia, de sus fantasías, alegrías, miedos y dramas. Hay algo de final en la tercer parte de la historia de Woody y sus amigos. Megamente, producida por la gente de Shreck, va más al tono paródico, aunque logra despegarse del juego que hizo divertida, luego predecible y al final tonta a la serie del ogro y la eleva hacia un nivel superior, fallido en parte, pero contundente en muchos tramos. ¿De qué trata esta película? Para empezar a pensarla se puede resumir así: la lucha del bien y el mal, de cómo el mal le gana al bien, de cómo el mal luego necesita crear al bien para tener con quien volver a luchar, de cómo lo que crea le sale mal y se transforma en un mal peor que él, de cómo el mal entonces pasa a ser el bien y de cómo al final gana el mal, en el momento en que todos aceptan al mal porque es muy parecido al bien, o es “el mal menor”, le gana al nuevo mal, haciéndose pasar en parte por el viejo bien, aunque sin contar con la ayuda de este porque decidió dedicarse a tocar la guitarra encerrado en un sótano. Sí, como todas las de superhéroes es sobre el bien y el mal. Igual a todas las anteriores, diferente a todas las anteriores.

2/ Megamente tiene cinco minutos iniciales geniales, incluye una escena sobre los padres que lanzan a su hijo al espacio para que no caiga con ellos en un pozo negro. Luego de meterlo en la cápsula en que llegará a su nuevo planeta, los padres le dicen sus últimos deseos. El final de sus palabras no se escucha. Esto no solo es clave para la película sino que es parte de uno de los temas más interesantes que plantea: el del destino y la libertad. Al volver a casa vi el tráiler, y empieza mostrando esa misma escena aunque recorta la parte en que el niño dice que no escucha las últimas palabras de sus padres y se queda con lo que sí dicen: que a él le espera un destino grandioso. El tráiler muestra lo que la película tacha, el nudo en que se ata el origen de la discusión sobre si el niño que será Megamente hace lo que quiere, está destinado, se hace por la educación que recibe o es destinado por el deseo de los otros. Esto hace que la discusión interna que plantea la película sobre el destino y la libertad para los protagonistas, muy interesante y que recorre toda la historia, se complejice, haciendo parte del tema a la representación de esa discusión. ¿Qué se tacha cuando se resume? ¿Qué se tacha cuando se presenta?¿Qué se tacha cuando se vende? ¿Qué se tacha cuando se seduce?

3/ Metro Man pasa al anonimato para dedicarse a la música. Es muy malo con la guitarra, pero aunque se lo piden no quiere volver a su lugar de super héroe. No saber qué hacer es difícil, pero se puede empezar por saber qué es lo que no se quiere ser.

4/ Hay películas que son geniales, inolvidables, obras maestras. Y hay otras que con algunas grandes escenas les alcanza para mantenerse en la memoria. En esta hay varias y una que es genial, simple y conmovedora. Megamente tiene el poder, ya destruyó la ciudad y está encerrado en la sala oval del gobierno. Rodeado de todo el oro, las riquezas y la plata. Hasta tiene al lado del escritorio la copa del Mundial de Futbol. Tirado sobre su escritorio mira a un pájaro de madera que oscila, cuando agacha la cabeza hunde su nariz en el agua, se llena de ella y el peso que lleva esto a su cola lo tira para atrás. El movimiento vuelve a empezar y se repite antes los ojos tristes del villano. “El ave siempre bebe y siempre tiene sed”, dice. Bellísima imagen, una reflexión maravillosa del hombre que alcanza lo que siempre quiso sin saber para qué era que lo quería.

5/ Metromind crea un nuevo héroe, le da el ADN de Metro Man, le enseña a luchar, a defenderse, a volar. Lo nombre Titán. Hace de padre imitando a Marlon Brando, parodiando a la Superman de 1978. Titán se roba un poco de plata, se encierra en su cuarto y se pone a jugar a la Play. Los super héroes no existen más en este mundo, son hijos de un falso padre ya muerto, apenas niños hiperexcitados que parecen titanes.

6/ “Lo que importa es lo de adentro”, dice Megamind, transformado en el bibliotecario que seduce y se enamora de Roxanne. Dentro hay un villano que empieza a arriar las banderas de la maldad. Ella le confiesa que nunca pasó nada con Metro Man, contradiciendo la admiración que había mostrado en las escenas en que lo veía hablar y luchar frente a la gente de Metro City. Ella miente, ella dice la verdad. “Las minitas aman los payasos, y la pasta de campeón” cantaba el Indio Solari, las mujeres cuando se enamoran solo dicen cosas maravillosas, las que los hombres quieren escuchar.

7/ El afiche que se ríe de la campaña de Obama, la verdad sobre la reina de Inglaterra, los discursos frente al pueblo y el hombre medio, tres grandes chistes entre decenas de otros que hacen de la película una experiencia divertida. El humor y la política, en un planeta de fantasía, en el corazón del nuestro.

8/ Los Dingos son perros salvajes, famosos en Australia por su ferocidad, quizás de los pocos canes que mantienen un linaje libre, fuera de toda domesticación. Se han producido algunos ataques mortales a humanos. El reportero que sigue con su cámara a Roxanne le dice que “la miraba como un Dingo a un bebé humano”. No podía haber un chiste más terrible que este, por suerte sólo entendible para alguien mayor de edad, especialmente los que han deseado a alguien con la ferocidad, hambre y salvajismo de un perro salvaje. Listos para amar, listos para colgarse del cuello.

6 reflexiones sobre el comienzo de las películas y las historias, el amor y la libertad, la poesía y el otro yo en Youth in Revolt




1 / La imagen de un disco de Frank Sinatra, una habitación llena de posters y fotos pegadas en las paredes y un joven que se levanta con esfuerzo de su cama. Una voz dice “Mi nombre es Nick, y mi apellido, que amo, es Twisp, el cual sería un nombre genial si planeara convertirme en un malvado enfermero en un hospital psiquiátrico. Soy voraz leyendo poesía clásica y aspiro a ser novelista, creo que el mundo sería un lugar mejor para vivir si en la radio sonara My One and Only Love de Sinatra al menos una vez por hora. No hace falta agregar que todavía soy virgen”. En ese momento uno descubre que lo que esa voz narra es lo que está escribiendo en su computadora. Narración y literatura, voz en off y guion, así comienza la película Youth in Revolt y es suficiente para que aunque arranque a verla tarde en la noche y no tenga dato alguno sobre la película intuya que no me voy a dormir hasta el final.

2 / Los comienzos de las películas, como los de las novelas son atractivos o no son nada. El extranjero de Camus y Trópico de Cáncer de Miller son hermosos ejemplos en la literatura, el comienzo de la última Batman con el robo al banco, el “I believe in America” con que empieza El Padrino o el “As far back as I can remember I always wanted to be a gangster” de Buenos Muchachos, la declaración inicial de Trainspotting, los chistes en boca de Allen en la apertura de Annie Hall, la escena musical de la estación en Erase una vez en el oeste, y hasta el descenso a la tierra convertida en basurero de Wall-E, hermosos ejemplos del cine. Esta película dialoga con otra película que tiene un comienzo famoso, pero lo toma para darla vuelta. La película es Sin Aliento (A bout de Souffle, 1960) y mientras aquella comenzaba con el Michel Poiccard de Belmondo matando un policía, Youth in revolt construye su camino hacia el encuentro del Nick de Michael Cera con la policía. La policía en ambas es una excusa, una figurita recortada para darle una forma concreta a la ley. La ley es la piedra angular sobre la que pivotea el escape y la búsqueda del amor, las relaciones familiares y la religión, el sexo, el engaño y la libertad. Nick tiene 16 años, está sólo en el mundo, la única persona a la que ve más triste y fracasada que él es su mejor amigo, su madre vive de su cuota de alimentos junto a cualquier hombre con tal de no estar sola, su padre no trabaja y ninguna mujer le presta la menor atención. Este es el mundo de Nick, y desde este desierto tiene que armar una ruta de salida.

3 / Él ama a Sinatra y se nombre como John Dillinger, ella a Gainsbourg y a Belmondo. Estados Unidos y Francia, héroes musicales y bandidos. Nick nombra a su otro yo como Francois Dillinger, la figura que combina un espíritu bandido con el encanto de Jean Paul, aires a nouvelle vague y escenarios salidos de las aventuras de Dillinger, la forma de fumar de Serge y el swing en la mirada de Frank. Nick se desdobla, se mira en otro deseado y posible, acata y desobedece a su alter ego, pelea, quema, duda, decide y destruye. Se viste y se desviste hasta que encuentra quien quiere ser. Los ídolos sirven para construirse, vestirse y aprender a caminar. Después sólo queda prenderlos fuego.

4 / El otro día leí a alguien que decía que si a uno le preguntan por su banda o canción favorita es muy posible que nombre alguna que escuchaba a los 16, 17 años. Esta película logra transmitir y darle sentido a las identificaciones heroicas de la juventud, y también a la voluptuosidad de las relaciones en esos años: el descubrimiento de una mujer en un barrio nuevo, el placer de una ducha pensando en el deseo cuando éste descubrió su forma, la primera canción que se escucha de a dos, la textura del vinilo y la de la piel al sol, los libros que se llevan a la playa en verano, la elección de la ropa para la primera cita, el valor de una sonrisa y el “hasta la próxima”, los diarios íntimos, la noche de angustia ante los obstáculos al amor, el poder de un poema para conquistar una mujer, el primer “I love you” y la despedida forzada. En los primeros 27 minutos esta película ya dice algo sobre todo esto.

5 / Hay muchas formas de hacer poseía, en esta película una está en la boca del amigo de origen indio que busca encantar a una chica voraz, en el recitado de Sheeni citando a su novio Trent en su lírica futurista, en las lecturas del poesía de Nick y en un grupo de Marinos americanos que meten un auto dentro de una casa en la que entero jamás podría entrar. Un hombre muere, la viuda descubre que ese hombre tenía otra mujer y esa mujer reclama el auto que le metieron en su casa. Fabian Casas escribió en uno de sus poemas de El Salmón sobre un hombre que sale de su casa a sacar la basura y al que se le cierra con las llaves dentro: “Es transitorio, me dije;/ pero así también podría ser la muerte:/ un pasillo oscuro,/ una puerta cerrada con la llave adentro, la basura en la mano”. También hay una escena simple y bellísima en la película de Jim Jarmush El camino del Samurai (Ghost Dog: the way of the samurai, 1999), cuando uno de los protagonistas descubre a un hombre que construye un velero en la terraza de su edificio sin saber cómo va a hacer para bajarlo cuando ya esté terminado. La del auto y la del velero son dos escenas absurdas, una feliz, la otra terrible. Una mujer que se descubre doblemente sola, un auto roto y obsoleto encerrado en su casa como herencia inesperada y prestada, algo muy parecido a la muerte. Eso es poesía. Y esa escena poética desnuda en Nick exactamente el lugar del que tiene que escapar.

6 / “Que mal te estás portando” le dice Sheeni a Nick, sentado en el borde de su cama mientras busca acostarse con ella. El que mira a la rubia es Francois, el otro yo de Nick, quien le dice cara a cara que tiene que volverse malo. ¿Qué es volverse malo para Nick? Es escuchar su deseo antes que el de los demás, irse de su casa contra su madre que le exige se quede para recibir la pensión, enfrentar al policía que se encama con su madre, es dejar en el camino a su padre llevando su auto, es besar a Sheeni aunque ella diga que tiene novio, es buscar que la echen de su colegio para tenerla cerca, es prender fuego un auto y tirar otro por un acantilado para poder escapar del pasado.

martes, 23 de noviembre de 2010

5 reflexiones sobre 500 días con ella




1/ La película termina en otoño y empieza en verano. El verano es una puta que no se enamora nunca de uno, que siempre brilla con otro y el otoño es la estación que espera a la salida del verano, tibia y gentil, sonriente.

2/ Un amigo, Franco Antolini, me hizo una reflexión interesante: la película sigue casi exactamente los pasos de Annie Hall. Empieza por el final, él renuncia a un trabajo que no le gusta, hay un flashbacks a la infancia del protagonista, hay una escena en que la cámara se desdobla (acá es entre lo vivido y lo esperado, en Annie Hall jugaba con lo dicho y lo pensado), van a un cine a ver películas viejas y luego de separarse se vuelven a encontrar casualmente en el lugar que él le había mostrado a ella. Yo agregaría que hay una escena en que ella canta con cierta gracia torpe. Sí, todo esto estaba en la película que escribió y dirigió Woody Allen en 1977.

3/ Ella dice desde el principio que no cree en el amor. Él que siempre creyó en la existencia de “the one” (la única). Ella encuentra en él a un amigo y lo envuelve con algunos ingredientes de una relación de pareja. Él se abraza a esos ingredientes. Ella desnuda el exacto lugar en que él está perdido en un trabajo seguro y útil. Él le hace a ella un hermoso vestido con los materiales de su deseo. La relación es siempre un equivoco, una ilusión, una fantasía. El deseo de uno y otro, separados, diferentes, únicos, son los que amarran la ilusión.

4. Él siempre ve lo que quiere ver, crea su realidad, como cuando fantasea una coreografía después de su primera noche, cuando la ciudad se pone gris y de piedra o cuando dibuja cómo deberían ser los edificios. La película cuenta la construcción de su ilusión, la primera mitad, y la ruptura y deconstrucción de este espejo. Cuando tiene una salida post-ruptura, él se encarga de hablarle de su relación anterior hasta que la rubia le dice algo así como “pero ella te dijo desde el principio que no quería una relación”. Golpe al mentón, gran pizarrón que se borra, fotos y postales que caen, fin del trabajo, búsqueda de recuperar la vocación y posible nuevo comienzo. Ascenso y descenso solitario en la montaña rusa de la ilusión.

5/ Que un personaje que le cuenta sus problemas a su hermana menor (y menor en serio, debe tener 12 años), tiene dos amigos que no saben ni darle un consejo y se deje basurear primero en un bar primero y luego en su casa por su chica, pretenda sostener el valor de decir que ella es una “bitch” desde el inicio de la película hace agua por todos lados. Tom está perdido desde el principio, no es solo que ella que se aleja de él. Ella no solo creía en el amor (genial el detalle del anillo de compromiso, cliché del amor más formal), sino que secretamente esperaba encontrarlo. Ella dice simplemente haber encontrado a ‘the one’, para el fue primero el deseo y después la construcción fallida de su objeto. La película parece decir que el amor no es ser parte de la ilusión del otro, sino de construir una ilusión de a dos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

8 brevísimas máximas sobre Up




Mata a tus ídolos antes de que ellos vuelvan a matarte.

Un perro tonto puede ser inútil, pero el perro más obediente siempre es el más peligroso.

Siempre hay que revisar todas las páginas de la historia personal.

La mejor forma de salir de un laberinto, siempre es hacia arriba.

Aunque compartas tu vida, cada uno escribe su propia historia.

No hay aventuras más grandes que las que sueña un niño.

Nada más diferente que un hombre que mantiene sus sueños y otro que sostiene sus obsesiones.

Terminá las historias, emprendé un viaje, volvé a empezar. Nunca es tarde.

6 reflexiones sobre los padres, Estados Unidos, los automóviles y los asesinos de JFK a partir de un mundo perfecto




1/ Kevin Costner interpreta a un preso que huye de su encierro y en el camino toma como rehén a un niño. El chico no tiene a su padre y Butch (Costner) perdió al suyo de niño. Huérfanos por distintas razones, en la ruta, solos y escapando van conociéndose, aprendiendo uno del otro, construyendo una relación ahí donde había un vacio. Es tan poderosa y auténtica la mirada del niño en busca de un padre que le hable, como la de Butch al pensar cada palabra con que le explica el mundo al chico.

2/ Una de las grandes escenas de la película, es en la que Butch le explica al preso que lo acompañó en la huida la diferencia entre “threaten y fact”. El niño sosteniendo el volante, escuchando y aprendiendo, la ruta despejada abriendo un camino, la verdad en una forma simple y directa, el poder de un golpe. Una biblioteca entera de discusiones sobre la ley, el coraje y el mundo de los hombres resumidas en menos de 2 minutos.

3/ A Red Garnett (Clint Eastwood), el sheriff que persigue a Butch le entregan un tráiler con la última tecnología en comunicación, le suman a su trabajo a una representante del gobernador y a un silencioso y amenazante miembro del FBI. En un momento cuentan que ese tráiler tiene que estar listo para el día de la visita de JFK al Estado. En toda la película se cuenta también un cambio de mando en el poder interno de Estados Unidos, de los sheriff de la vieja escuela al poder subterráneo del FBI, de la intuición con que se guía Garnett a la tecnología montada en el tráiler, de los revólveres y las navajas a los rifles automáticos. La tristeza inmensa de la mirada de Garnett al terminar la película esconde el llanto por lo que se perdió y nunca volverá a ser igual.

4/ En otra de las mejores escenas, Butch le cuenta dónde está el futuro y el pasado: uno está al frente de su auto, el otro es lo que se deja atrás. “Si querés llegar más rápido al futuro apretás el acelerador”, y “también podes parar, ese es el presente, y hay que disfrutarlo”. Un hombre que sabe explicar el mundo de esa forma es un buen padre.

5/ El duelo entre Garnett y el representante del FBI termina con el final de la película. Un tiro marca, no solo el cambio de manos en el poder, sino también en su lógica interna. La muerte a larga distancia, la irrupción silenciosa de la tecnología avanzando sobre la intimidad de las personas, la muerte de los ladrones y el ascenso de los criminales. Un poder siempre camaleónico, más efectivo y brutal, plegado a los intereses políticos y económicos y alejado de cualquier dilema ético. El FBI dispara como poco tiempo después disparará sobre el presidente del país en el que nacieron ambos.

6/ Butch elige siempre un Ford. Símbolo del progreso norteamericano, de los ideales industriales y productivos de un país, los autos de esos años son hermosos pero brilla aún más la mirada de los hombres sobre esas máquinas. No eran solo automóviles, máquinas o tecnología, era un ideal de progreso, velocidad, libertad. Rutas vacías, una tierra por redescubrir y las máquinas que daban forma al deseo. Algo de esto también se puede ver en Cars, de Pixar, y Tucker, de Coppola.

7 reflexiones sobre Todos están bien, el viejo Robert y la mentira en la familia y en el afiche público con que anuncian la película




1/ Los primeros minutos de la película alcanzan para sacarte de cualquier expectativa de comedia fácil, con Frank (De Niro), un hombre en la soledad más absoluta recibiendo los llamados con excusas de sus hijos que cancelan la visita que le habían prometido. Va al médico, al mercado, arregla el jardín, todo con un gesto entre cansado y triste. Todos le preguntan cómo se siente (haciendo referencia a que está viudo) a lo que él responde “bien” sin demasiada seguridad, pero también sin que haya por qué no creerle. Como si en el fondo ni él supiera cómo está, o no le importara, o fuera tan inédito y raro su estado que ni él pudiera comprenderlo. Primer acierto de la película, que no fija un estado desde el cual partir, que abre preguntas más que dar respuestas.

2/ La escena del tren, con el diálogo entre Frank, su vecina de asiento y las intervenciones de una vieja que viaja al lado es de una ternura y una tristeza enorme. Un hombre viendo su trabajo, todo lo que hizo en su vida como algo imperceptible para los demás. Algo que le da “ritmo al paisaje”, que sirve para proteger, que está relacionado con la comunicación, todas imágenes que se relacionan con él y la historia que cuenta la película.

3/ Frank ve niños donde hay adultos que se comportan como niños. Esta es el círculo paradojal que cuenta la historia. Frank se engaña y se deja engañar, los hijos engañan y se engañan. La mentira es el gran tema de la película, la que se acepta, la que se teje en las relaciones, la que la madre sostuvo hasta su muerte, la que Frank calla pese a ir descubriéndola en su camino. ¿La familia siempre está sostenida sobre mentiras?

4/ El diálogo con el hijo que hace percusión en una orquesta es tan simple y descarnado como tierno y triste. Se desnuda la expectativa del padre y la mentira cómplice entre el niño y la madre, el entramado en que estan enredados todos en la familia.

5/ Reparar, esa parece ser la tarea que decide Frank luego de su viaje. Buscar las imágenes de su hijo (una escena tristísima, conmovedora), pasar una navidad juntos, sacar a flote las verdades. Un padre que se hace padre, un padre que ve que su trabajo es mucho más dificil que recubrir kilómetros de cable.

6/ Después de los dorados 70 y los intensos 80, décadas en las que construyó algunos de sus personajes inolvidables (en El francotirador, El padrino, Toro Salvaje, Novecento, Taxi Driver o Érase una vez en América), Robert de Niro tuvo altos y bajos, hasta casi andar haciendo cualquier cosa en la última década. En esta película logra volver a construir un personaje íntegro, digno, conmovedor que sin estar a la altura de sus grandes trabajos lo vuelve a mostrar en forma.

7/ No es una gran película ni mucho menos, la historia del hijo perdido parece un agregado innecesario para dar cohesión al drama (esas llamadas telefónicas que cuelan en el relato…) y algunos actores secundarios no están a la altura, pero igual es una película digna, que abre preguntas, en el que ni un final a pura sonrisa (y la justificación del título que deja un sabor agridulce) borra lo que hace pensar sobre la mentira, la familia y las relaciones humanas.

10 reflexiones bajo una Lluvia de hamburguesas




1/ Flint, de niño, inventa los zapatos que eliminan los cordones (¿recuerdan la importancia que tiene el momento en que uno aprende a atarse los cordones?). Todos se ríen porque no puede sacárselos, nadie logra ver que inventó algo maravilloso. Lo que Flint no ve es que logró perderse la posibilidad de aprender algo muy importante.

2/ “Uno no puede escaparse de sus propios pies”. Dice Flint luego de crearse con aerosol sus zapatos eternos. Los pies que uno se construye de chico pueden acompañarnos toda la vida. Uno nunca puede borrar lo que hizo en la infancia.

3/ Ese alcalde petiso y ególatra, muestra no tanto como una persona en un lugar de poder impone políticas a su pueblo, sino como anda siempre buscando como crear aquello que el pueblo le puede festejar para construir su ascenso a la fama. Es el pueblo el que sostiene la voracidad, la berretada, el ansia y la glotonería de su alcalde. Luego el alcalde, en la cima del éxito, les devuelve la imagen perfecta de lo que ellos han creado.

4/ “Nunca des un bocado más grande que el que puedas tragar”, dicen en la película, mientras los panchos, hamburguesas, pollos y tortas que caen del cielo aumentan lluvia a lluvia de tamaño. Un waffle alcanza para tapar varias casas.

5/ En la dificultad de sostenerle la mirada al padre se ve el conflicto que está en el corazón de la historia de Flint. También en ese padre que le oculta la mirada.

6/ Un padre que le pide ayuda a su hijo en el negocio, un padre que se queda moliendo sardinas mientras su mundo desaparece, un padre que quiere que su hijo siga su camino poniendo su nombre bajo el suyo. También el padre que rescata y devuelve el delantal de científico a su hijo, y el que desciende a un mundo desconocido para ayudarlo. Esta película dice mucho sobre la relación entre un padre y su hijo. Esta película, como las buenas películas animadas, no es solo para chicos.

7/ Dos niños en la película, uno que vive de la fama ganada accidentalmente cuando era bebe (accidentalmente es literal), el otro, un nerd que busca crear un invento que le de reconocimiento entre su pueblo luego de ser humillado en la infancia. Los dos terminan peleando codo a codo, los dos tienen que dejar de ser niños.

8/ “Por qué después de decir algo inteligente te reís o te callás o cambias de tema”. Algo así le dice Flint. Hermosa y sagaz observación que desnuda el lugar en que ambos comparten una historia. Se atraen por lo que eran, pero se enamoran por lo que son.

9/ Una gran pecera redonda, de esas que uno vio en miles de películas, series y dibujitos, alberga a la sardina más grande del mundo. La sardina más grande del mundo es aún muy pequeña. Se cae, y la escena muestra a esa ola encerrada en un cuerpo de vidrio rodando por las calles del pueblo. Hermosa imagen poética, una ola encerrada que tapa la gente sin mojarla. No hace falta el 3D para disfrutar cuando una imagen es bella.

10/ Podría verse esta película como una nueva Super size me, como una crítica a la sociedad norteamericana en el imperio de la comida chatarra, de la obesidad y de la glotonería berreta. Pero no es tanto por lo que coman, sino por lo que dice el policía para defender a Flint: que todos fueron a pedirle que les envíe comida, todos fueron a buscar cumplir con sus deseos. Todos querían que del cielo caiga su plato preferido. A todos les pareció maravilloso que las cosas caigan del cielo, no solo a todos en el pueblo, sino que llegó gente de las principales ciudades del mundo. Lo tentador no es la comida, lo tentador es que del cielo vengan las respuestas a los deseos.

6 Martinis en Julie & Julia




1/ Julie vuelve de su trabajo, la pesadilla de trabajar en la organización que prepara el memorial para los edificios volteados en el 11/9. Llega a la casa y prepara una torta de chocolate. Dice algo así: “Lo bueno de cocinar es que sé que mezclo huevos, chocolate y manteca y se que la mezcla logra la consistencia que quiero”, mientras Eric, su marido, se toma nada más y nada menos que un Dry Martini. Al final de la jornada, cocinar algo rico, beber un clásico y compartir una charla pueden salvar el día. Cocinar no cansa, no es tedioso, recrea, da energía nueva.

2/ Tirados enfrente al televisor, Julie y Eric miran una sátira del programa de cocina televisivo en que Dan Aykroyd hace de Julia Child y termina ensagrentado sobre un pollo. La pareja tirada en un sillón mullido, riendo entre mimos y tomando un Dry Martini. Se quedan dormidos en el sillón y no sienten la alarma que marca que el Boeuf Bourguignon ya está listo. Un Dry Martini a la noche relaja. A veces demasiado.

3/ Julie se pelea con Eric. Cualquier hombre que vea la película coincidirá que ella no tenía ninguna razón en la pelea. Quizás las mujeres justifiquen a Julie. Ella se va a un bar, con una amiga, a contarle sobre la pelea. La amiga le confirma lo que ella sabe pero no puede ver: ella es insoportable. Beben unos Martinis. Los Martinis te ayudan a decir la verdad.

4/ Julia se arregla el sombrero en un cuarto, antes de entrar a una fiesta. Charlando, conoce a las dos mujeres que le proponen trabajar en conjunto dando clases de cocina. Ellas están también preparando un libro de cocina, en el que Julia terminará trabajando y que con el tiempo será el germen de Mastering the art of Franch cooking. Beben Martinis mientras se conocen y charlan. Cuando entran a la fiesta, los cócteles son parte de la elegancia de la velada, pleno glamour de la década del 50. Un Martini es no solo un lubricante elegante para una conversación, sino que es quizás el mejor aperitivo para una fiesta. Te viste por dentro.

5/ Tirados en la cama de su casa, Julie y Eric beben Martinis. Suena el teléfono. Le dicen a Julie que Julia sabe de su blog y odia a la autora. Julia odia a Julie. Beber Martinis en la cama no es recomendable. Tampoco es elegante. Donde se pierde la elegancia las cosas pueden empezar a salir mal.

6/ A Julia y sus amigas y socias les rechazan la publicación del libro. Vuelven a su casa y se sientan a soltar la bronca y buscar consuelo. Hermosa escena en que se ve en primer plano la perfecta preparación de un Dry Martini bien seco. Muy lindo vaso de composición con un detalle inusual: tiene una manija que permite llevarlo hacia cada bebedora sin tener que tomarlo con toda la mano, lo que haría que pierda frío. Beben y al terminarse la copa se vuelven a servir. Como si fuera agua, o vino. La fuerza cristalina de un Dry Martini bien seco fogonea la charla entre amigos y la charla entre amigos permite curar las heridas y encontrar una luz en el horizonte futuro.

8 reflexiones sobre el incendio del Bristol




1/ Quemar un cine con nazis dentro, terminar con todos mientras miran su propia película, lamerles el cuerpo con las llamas, masticarlos hasta transformarlos en cenizas: una de las mejores ideas de Bastardos sin gloria. El cine puede quemar, incendiar, conmover, fascinar, matar. Dentro de un cine (¿con una sala de cine?) se puede cambiar la historia. O al menos se puede mostrar como querría uno que hayan sido las cosas.

2/ El otro día leía unas reflexiones sobre el cine y la muerte. El texto decía que el cine logra congelar un momento de una persona y volverla a la vida cada vez que uno ve la película. Y, a la vez, mostrar el paso del tiempo, que ese exacto momento jamás podrá volver, que eso es el puro pasado. Como cuando se analiza la huella de un animal prehistórico, se deduce qué comía, cómo se relacionaba, su vida, la forma exacta de todo aquello que no existe más. La experiencia del cine nos dice algo sobre la muerte.

3/ La distancia entre butacas, el movimiento individual de cada una, el diseño anatómico para arrellanarse acolchonado, el sonido envolvente, la pantalla ancha que se abre hasta completar el horizonte y finalmente el 3D que invade y acuna, el cine ha evolucionado hacia una experiencia individual pura. Hacia la conquista de la experiencia de cada persona. En el Bristol el sonido era deficiente, una silla movía a las vecinas de la misma fila, podía hacer frío o calor, se podía correr por los pasillos, se podía encontrar un escondite. Ir al cine era una experiencia compartida, en las debilidades técnicas se acrecentaba la presencia de los que se sentaban la misma función a ver una película.

4/ 1800 metros cuadrados y 2300 butacas, el Bristol era un cine, el Bristol era un teatro. Teatro y cine eran espectáculos enfrentados en las funciones y unidos por una lógica íntima común. Escenario antes que pantalla. Agora. Obra de los años en que el cine era la ampliación popular y masiva de las limitaciones de una función de teatro. Un verdadero espectáculo más grande que la vida.

5/ Fui a ver Titanic al Bristol. Estaba casi lleno y hacía frío esa noche. Cuando el barco se hundía y todos caían al mar, en ese momento exacto, hizo más frío. No mucho más, pero se sintió un frío más intenso. Al clima interno del Bristol lo regulaba menos el aire acondicionado que las variantes entre la temperatura exterior, la cantidad de gente presente en la sala y lo que pasaba en la película.

6/ El Bristol siempre daba las películas más taquilleras, siempre más Hollywood y menos Europa. Muchas veces fui al Astro, cruzando la Avenida Santa Fé, buscando otras películas. La pantalla (luego fueron dos) eran mucho más pequeñas que la del cine de enfrente. No solo me sentía que veía un cine destinado a menos personas, algo deseado en esos años jóvenes, algo que me hacía sentir especial, sino que las dimensiones de la sala y la pantalla confirmaban la sensación. La elección que uno hacía determinaba las dimensiones del espacio a las que uno accedía. Hoy todas las salas son chicas.

7/ Este año se estrenó Enemigos públicos, que además de hablar del nacimiento del FBI, el amor y la elección de una forma de vivir y morir tenía al cine como protagonista. Dillinger iba al cine, a ver a los héroes y a los malvados de la pantalla, un lugar en el que además lograba disfrutar del anonimato. Hay una escena en que desde la pantalla se pide a todos los espectadores que miraran para ambos lados para ver si entre ellos estaba Dillinger. Todos obedecen, todos miran, nadie descubre que allí estaba él. Las dimensiones del cine permitían compartir con más de dos mil personas una experiencia y a la vez pasar desapercibido. Esto también se lo llevó las llamas.

8/ Siempre es preferible incendiarse, arder, derrumbarse que transformarse en iglesia.

(estas reflexiones fueron publicadas en el blog Primera función del sitio glamout.com)

8 reflexiones sobre el fin del mundo, los zombies y Estados Unidos en The Road y Zombieland




1/ Estados Unidos es el mundo. Tanto en The road como en Zombieland, se parte de la destrucción de Estados Unidos como si eso fuera el mundo entero. O al menos el mundo que importa, lo que es lo mismo.

2/ Harrelson y Mortensen son dos grandes actores, es tan difícil encarnar al padre desesperado y estoico que lleva a su hijo por un territorio devastado tratando de forjarle una educación ética, como al Harrelson que desparrama sus reglas para la supervivencia mientras monta distintos modelos de 4X4.

3/ Reglas. Eso es lo que forja a un hombre. Eso es lo que permite sobrevivir. Eso es lo que fue importante para que nazca la cultura en algún momento de la historia, eso es lo que hará falta cuando todo vuelva a cero. Reglas, y también amor, coraje y amigos.

4/ Se puede encontrar un pozo lleno de comidas y bebidas en un mundo devastado donde solo hay carne humana para comer. Aún así no es suficiente para que ese sea el final del camino. En un mundo final, la comida en ese sótano en The road es una alegría en el camino, como también lo es ver Los cazafantasmas en un cine en Zombieland. Disfrutar las pequeñas cosas, es una de las reglas de Tallahassee (Woody Harrelson). Esa es una gran verdad que hunde su potencia en cualquier discusión filosófica sobre la vida.

5/ Divertirse es un gran motor para disfrutar. Y divertirse siempre hace pie en los juegos de la infancia. Sea destruyendo un local de souvenir en Arkansas, atravesando todo Estados Unidos para llegar a un parque de diversiones o jugando a Los cazafantasmas con Bill Murray.

6/ Twinkies es lo único quiere Tallahassee. Sabe que esos budines se van a vencer un día y ese será para él el real fin del mundo. No que la vida tal como se la conocía haya desaparecido, no que la gente se coma a la gente, no que haya que andar arriba de una Hummer llena de armas matando zombies. Cada uno tiene su propio fin del mundo.

7/ En The Road beben Coca Cola y Jack Daniels, en Zombieland un vino francés y whisky americano. En ambas la comida y la bebida son un vehículo de placer, cosas para compartir, conocerse, relacionarse, encontrarse. En The road entre un padre y un hijo, en Zombieland entre dos hombres que recién se conocen y entre un hermosa morocha que le hace la mejor invitación que un hombre puede escuchar.

8/ En The road, en una de las escenas más terribles y aterradoras, padre e hijo descubren la granja en que una familia esconde a los hombres con que se alimenta en el sótano. En Zombieland el jóven Columbus señala el momento exacto en que decide dejar de buscar su familia de sangre para quedarse con la que descubre en el camino. La familia puede ser un salvavidas en medio del océano, y también el horror absoluto. Hay familias de las que hay que huir, otras que hay que dejar de buscar y otras que se construyen más allá de la sangre.

(estas reflexiones fueron publicadas en el blog de glamout.com Primera función)

domingo, 21 de noviembre de 2010

Primeras reflexiones sobre este blog




Este blog es la excusa para volver a ir al cine. Para pagar una entrada, para reencontrarme con el encanto de una primera función y volver experimentar lo que es atravesar una tarde de sábado en el Cosmos.

En menos de dos meses se me rompió el DVD, la tele quedó obsoleta y me refregaron en la cara el tamaño y la precisión de todos los plasmas y LCD del mundo. Me quedé encorsetado en la pantalla de mi laptop mirando películas en un tamaño de pantalla que inventó youtube. Este blog es con eso, y también está en contra.

El cine ha sido una nave de luces en la que he cargado sueños, fantasías e ilusiones. Siendo que esa nave se está hundiendo, lo que escriba pretende ser un salvavidas. O la orquesta que no para de tocar. O las reflexiones y crónicas sobre lo que quizás ya sean ruinas.

Una de las cuestiones fundamentalmente en la historia del cine es la discusión sobre la partida de Ilsa de Casablanca. ¿Ella se debería haber quedado? ¿El debería haber evitado su partida? ¿Se deberían haber ido juntos? ¿Si ella no se hubiera ido, Rick sería tan feliz? Estas son las cosas importantes para pensar.

“¿Quién va todavía al cine?”, me dijo el otro día un amigo, mientras me pedía que le diga cuales eran para mí las mejores películas del año. Esa es la paradoja, el cine es todavía un anhelo, mientras los mismos que lo reclaman lo despiden.

La realidad siempre supera la ficción. Esa es una de las razones por las que hay que pensar la ficción. Porque es como estar siempre surfeando esa ola que en cualquier momento pasa por arriba del castillo de arena de la realidad, lo destruye y lo devuelve a su materia original. Ayuda a entender el movimiento, la vida, el futuro, la arena y el tiempo.