lunes, 22 de noviembre de 2010

6 Martinis en Julie & Julia




1/ Julie vuelve de su trabajo, la pesadilla de trabajar en la organización que prepara el memorial para los edificios volteados en el 11/9. Llega a la casa y prepara una torta de chocolate. Dice algo así: “Lo bueno de cocinar es que sé que mezclo huevos, chocolate y manteca y se que la mezcla logra la consistencia que quiero”, mientras Eric, su marido, se toma nada más y nada menos que un Dry Martini. Al final de la jornada, cocinar algo rico, beber un clásico y compartir una charla pueden salvar el día. Cocinar no cansa, no es tedioso, recrea, da energía nueva.

2/ Tirados enfrente al televisor, Julie y Eric miran una sátira del programa de cocina televisivo en que Dan Aykroyd hace de Julia Child y termina ensagrentado sobre un pollo. La pareja tirada en un sillón mullido, riendo entre mimos y tomando un Dry Martini. Se quedan dormidos en el sillón y no sienten la alarma que marca que el Boeuf Bourguignon ya está listo. Un Dry Martini a la noche relaja. A veces demasiado.

3/ Julie se pelea con Eric. Cualquier hombre que vea la película coincidirá que ella no tenía ninguna razón en la pelea. Quizás las mujeres justifiquen a Julie. Ella se va a un bar, con una amiga, a contarle sobre la pelea. La amiga le confirma lo que ella sabe pero no puede ver: ella es insoportable. Beben unos Martinis. Los Martinis te ayudan a decir la verdad.

4/ Julia se arregla el sombrero en un cuarto, antes de entrar a una fiesta. Charlando, conoce a las dos mujeres que le proponen trabajar en conjunto dando clases de cocina. Ellas están también preparando un libro de cocina, en el que Julia terminará trabajando y que con el tiempo será el germen de Mastering the art of Franch cooking. Beben Martinis mientras se conocen y charlan. Cuando entran a la fiesta, los cócteles son parte de la elegancia de la velada, pleno glamour de la década del 50. Un Martini es no solo un lubricante elegante para una conversación, sino que es quizás el mejor aperitivo para una fiesta. Te viste por dentro.

5/ Tirados en la cama de su casa, Julie y Eric beben Martinis. Suena el teléfono. Le dicen a Julie que Julia sabe de su blog y odia a la autora. Julia odia a Julie. Beber Martinis en la cama no es recomendable. Tampoco es elegante. Donde se pierde la elegancia las cosas pueden empezar a salir mal.

6/ A Julia y sus amigas y socias les rechazan la publicación del libro. Vuelven a su casa y se sientan a soltar la bronca y buscar consuelo. Hermosa escena en que se ve en primer plano la perfecta preparación de un Dry Martini bien seco. Muy lindo vaso de composición con un detalle inusual: tiene una manija que permite llevarlo hacia cada bebedora sin tener que tomarlo con toda la mano, lo que haría que pierda frío. Beben y al terminarse la copa se vuelven a servir. Como si fuera agua, o vino. La fuerza cristalina de un Dry Martini bien seco fogonea la charla entre amigos y la charla entre amigos permite curar las heridas y encontrar una luz en el horizonte futuro.

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