sábado, 27 de noviembre de 2010

6 reflexiones sobre el comienzo de las películas y las historias, el amor y la libertad, la poesía y el otro yo en Youth in Revolt




1 / La imagen de un disco de Frank Sinatra, una habitación llena de posters y fotos pegadas en las paredes y un joven que se levanta con esfuerzo de su cama. Una voz dice “Mi nombre es Nick, y mi apellido, que amo, es Twisp, el cual sería un nombre genial si planeara convertirme en un malvado enfermero en un hospital psiquiátrico. Soy voraz leyendo poesía clásica y aspiro a ser novelista, creo que el mundo sería un lugar mejor para vivir si en la radio sonara My One and Only Love de Sinatra al menos una vez por hora. No hace falta agregar que todavía soy virgen”. En ese momento uno descubre que lo que esa voz narra es lo que está escribiendo en su computadora. Narración y literatura, voz en off y guion, así comienza la película Youth in Revolt y es suficiente para que aunque arranque a verla tarde en la noche y no tenga dato alguno sobre la película intuya que no me voy a dormir hasta el final.

2 / Los comienzos de las películas, como los de las novelas son atractivos o no son nada. El extranjero de Camus y Trópico de Cáncer de Miller son hermosos ejemplos en la literatura, el comienzo de la última Batman con el robo al banco, el “I believe in America” con que empieza El Padrino o el “As far back as I can remember I always wanted to be a gangster” de Buenos Muchachos, la declaración inicial de Trainspotting, los chistes en boca de Allen en la apertura de Annie Hall, la escena musical de la estación en Erase una vez en el oeste, y hasta el descenso a la tierra convertida en basurero de Wall-E, hermosos ejemplos del cine. Esta película dialoga con otra película que tiene un comienzo famoso, pero lo toma para darla vuelta. La película es Sin Aliento (A bout de Souffle, 1960) y mientras aquella comenzaba con el Michel Poiccard de Belmondo matando un policía, Youth in revolt construye su camino hacia el encuentro del Nick de Michael Cera con la policía. La policía en ambas es una excusa, una figurita recortada para darle una forma concreta a la ley. La ley es la piedra angular sobre la que pivotea el escape y la búsqueda del amor, las relaciones familiares y la religión, el sexo, el engaño y la libertad. Nick tiene 16 años, está sólo en el mundo, la única persona a la que ve más triste y fracasada que él es su mejor amigo, su madre vive de su cuota de alimentos junto a cualquier hombre con tal de no estar sola, su padre no trabaja y ninguna mujer le presta la menor atención. Este es el mundo de Nick, y desde este desierto tiene que armar una ruta de salida.

3 / Él ama a Sinatra y se nombre como John Dillinger, ella a Gainsbourg y a Belmondo. Estados Unidos y Francia, héroes musicales y bandidos. Nick nombra a su otro yo como Francois Dillinger, la figura que combina un espíritu bandido con el encanto de Jean Paul, aires a nouvelle vague y escenarios salidos de las aventuras de Dillinger, la forma de fumar de Serge y el swing en la mirada de Frank. Nick se desdobla, se mira en otro deseado y posible, acata y desobedece a su alter ego, pelea, quema, duda, decide y destruye. Se viste y se desviste hasta que encuentra quien quiere ser. Los ídolos sirven para construirse, vestirse y aprender a caminar. Después sólo queda prenderlos fuego.

4 / El otro día leí a alguien que decía que si a uno le preguntan por su banda o canción favorita es muy posible que nombre alguna que escuchaba a los 16, 17 años. Esta película logra transmitir y darle sentido a las identificaciones heroicas de la juventud, y también a la voluptuosidad de las relaciones en esos años: el descubrimiento de una mujer en un barrio nuevo, el placer de una ducha pensando en el deseo cuando éste descubrió su forma, la primera canción que se escucha de a dos, la textura del vinilo y la de la piel al sol, los libros que se llevan a la playa en verano, la elección de la ropa para la primera cita, el valor de una sonrisa y el “hasta la próxima”, los diarios íntimos, la noche de angustia ante los obstáculos al amor, el poder de un poema para conquistar una mujer, el primer “I love you” y la despedida forzada. En los primeros 27 minutos esta película ya dice algo sobre todo esto.

5 / Hay muchas formas de hacer poseía, en esta película una está en la boca del amigo de origen indio que busca encantar a una chica voraz, en el recitado de Sheeni citando a su novio Trent en su lírica futurista, en las lecturas del poesía de Nick y en un grupo de Marinos americanos que meten un auto dentro de una casa en la que entero jamás podría entrar. Un hombre muere, la viuda descubre que ese hombre tenía otra mujer y esa mujer reclama el auto que le metieron en su casa. Fabian Casas escribió en uno de sus poemas de El Salmón sobre un hombre que sale de su casa a sacar la basura y al que se le cierra con las llaves dentro: “Es transitorio, me dije;/ pero así también podría ser la muerte:/ un pasillo oscuro,/ una puerta cerrada con la llave adentro, la basura en la mano”. También hay una escena simple y bellísima en la película de Jim Jarmush El camino del Samurai (Ghost Dog: the way of the samurai, 1999), cuando uno de los protagonistas descubre a un hombre que construye un velero en la terraza de su edificio sin saber cómo va a hacer para bajarlo cuando ya esté terminado. La del auto y la del velero son dos escenas absurdas, una feliz, la otra terrible. Una mujer que se descubre doblemente sola, un auto roto y obsoleto encerrado en su casa como herencia inesperada y prestada, algo muy parecido a la muerte. Eso es poesía. Y esa escena poética desnuda en Nick exactamente el lugar del que tiene que escapar.

6 / “Que mal te estás portando” le dice Sheeni a Nick, sentado en el borde de su cama mientras busca acostarse con ella. El que mira a la rubia es Francois, el otro yo de Nick, quien le dice cara a cara que tiene que volverse malo. ¿Qué es volverse malo para Nick? Es escuchar su deseo antes que el de los demás, irse de su casa contra su madre que le exige se quede para recibir la pensión, enfrentar al policía que se encama con su madre, es dejar en el camino a su padre llevando su auto, es besar a Sheeni aunque ella diga que tiene novio, es buscar que la echen de su colegio para tenerla cerca, es prender fuego un auto y tirar otro por un acantilado para poder escapar del pasado.

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